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Leí que alguien se despedía de una persona que, pensé, eras tú. Te estaba describiendo. Para mí, te estaba describiendo a ti y a tu mirada, tu sonrisa, tu abrazo y tu manera de andar entre la gente. Me horrorizó pensar que estabas muerto y ya no podía preguntarme por ti, pensar dónde andarás, debatirme entre buscarte o no, sentir pudor de mi imaginaria exposición.

Busqué noticias tuyas entre nuestras amigas en común, quería encontrarte para confirmarlo. Y te encontré.

Soy una idiota, había olvidado tu nombre. Es que, Martín, tienes cara de José; pero qué lindo que todavía camines por el valle de Aconcagua.
Pensé que no te acordabas de mí.
Te ves distinto, como más ordenadito, pero no cambiaste tanto. Dijiste que en estas cosas aparecían lxs rarxs y me reí. Me acordé cuando escribiste que toda gente bonita debe morir y después tuviste que admitir a la fuerza que yo era bonita. Me sorprendió que quisieras hablar pero parece que siempre has sido sociable y yo siempre me he sorprendido. Lo que decías no lo alcancé a escuchar, pero no sé por qué eso me causó tanto agrado. Me hubiera quedado mucho rato viéndote hablar sin escucharte. Te veías guapo con tu voz perdida, camuflada entre los otros ruidos. Qué sé yo por qué me gustó que se perdiera tu voz.
En fin, me quedé sin recordar cómo suenas.

Todos los jueves me pongo tonta y siento que me va a salir la voz más rara de mi repertorio cuando te diga Hola, una palabra cortísima que no da tiempo siquiera de que en el camino del sonido viajando por el aire se arregle la carga. Me dan ganas de tener más horas en el colegio, ir más días a la semana para que verte se vuelva cotidiano y normal, tener que poner en práctica diariamente saludarte hasta que hacerlo no suponga ningún esfuerzo social. Creo que se está notando mi reticencia absurda y está pasando a sentirse como grosería, no sé tampoco por qué me obstino a jugar a quién reclama primero el saludo. Tienes algo que me recuerda a mis amigos de adolescencia que me daban risa pero me caían mal. Y siento que se podría conversar mucho contigo. Me dan ganas de usar los almuerzos para hablar de nuestros gustos. Me gustaría hacernos amigxs para que me acercaras en tu auto hasta guanaqueros y así acortar mi trayecto en bus o para que me avisaras cuando andas por coquimbo y así saliéramos a correr o caminar. Me gusta que te gusten las películas y que te gusten los ejercicios corporales. Sería entretenido escuchar por qué decidiste ser profesor de educación física y, si yo me sintiera cómoda siendo profe de danza, sería lindo conversar sobre las similitudes y diferencias entre las dos clases. Pero no me siento cómoda, quizá por eso todo esto y todo lo demás, mirarte de lejos y pensar ¿me verá tan pusilánime como me siento? ¿notará que estoy así de perdida?



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12 de agosto 2023, Valparaíso

Querida ausente,
Hoy soñé contigo, soñé que aún estabas aquí, todo era colorido y prometedor, se sentía como el golpe de suerte que he esperado hace algún tiempo, no tanto tampoco.
Pero desperté y me desplomé sobre la triste realidad de que ya no estás.
Entonces, me pregunto si alguna vez te conocí, si alguna vez fuimos amigas o si en algún momento nos vimos por primera vez. Me pregunto cuánto hubiésemos durado tomadas de la mano o mirando Valpo desde el cerro más alto, ¿tú me extrañas?, ¿me recuerdas?
Ahora que no estás siento tu calor lejano y en parte, me alegro de que no puedas leerme porque me da miedo que lo encuentres dramático o patético, porque son ambas, porque soy ambas y porque en este preciso momento, donde quiera que estés, quiero estar a tu lado tomando tu mano.
Al final todo es como un sueño, el haberte conocido, el estar escribiendo, el que ya no estés, porque una parte de mi no lo cree y la otra no lo quiere creer, porque te apareces cuando duermo y cuando despierto también.
Te digo descansa con una sonrisa en los ojos, espérame que estaré pronto a tu lado, el tiempo pasa volando y por mientras podemos encontrarnos en mis sueños, te espero despierto.
Con cariño y verdad,
M A I T E

M.

Un día escribí aquí que cuando paso por quebrada verde me acuerdo de ti. No me acuerdo de ti solo cuando paso por quebrada verde. Ahora no estoy allá pero te estoy pensando. No sé qué me hace pensar en ti, pero cuando te pienso, me gusta que existas y deseo que estés bien. Te conocí y no pasó nada, ni siquiera me di cuenta que te estaba conociendo. Te ví mirarme y lo agradecí. Creo que te diste cuenta de mí mucho antes; yo empecé a sentir que estaba cerca tuyo casi cuando me fui. No alcancé a esperarte, ni a mirar de reojo, ni a sonreír por nada. Sólo alcancé a cantar deseando que escucharas. Creo que me acuerdo de ti mucho más que tú de mí. Yo creo que ya no existo, pero, para mí, en quilpué vive una de las personas más dulces y sencillas. La última vez que te vi fue hace demasiado tiempo, después sólo pedía que estuvieras bien entre lacrimógenas, balines, virus y tantas mierdas. No supiste que la última vez que te vi me bajé de la micro varios paraderos antes sólo porque te divisé por la ventana. Quería pisar el mismo suelo que tú y que me vieras. Es que adoré esa otra vez que me reconociste desde la esquina, entre tantos autos y gente. Tampoco sabes que ese abrazo que me diste la última vez que te vi, volvió tu recuerdo imperecedero. Y todavía me pregunto cómo será que abrazas a las personas que quieres, si así abrazas a lxs casi desconocidxs.

18 enero 23

cuando ando por quebrada verde me gusta detenerme un ratito a imaginar. esa esquina es tan bonita, me da cosquillas. estuve mirando fotos tuyas y me subieron las ganas de verte mirándome. intuir tus ojos cerca mientras yo ando por ahí, dejándome revolotear, sintiéndome quizá una polilla en tu córnea cual bicho en la ventana abierta.

me dan ganas de saber qué es lo que veías con tanto placer y dulzura. un jueves pillé a tus ojos comiendo de mí todo lo que podían. y yo de a poquitito quise empezar a dejarte miguitas de las galletas que llevaba aunque no se tenían que abrir porque raspaban la garganta y eso era malo para cantar. 

aleteando como mariposa en tu córnea, los últimos días, que no sabía que eran los últimos, te canté canciones de pajaritos de la silvia perez cruz, para dejar un hilo con el que no te perdieras. justo cuando me di cuenta que podíamos jugar, me fui y tú no estabas ahí para saber que me iba. después me preguntaba cuándo y cómo te habrías dado cuenta, si es que lo hiciste.

pero ese día que me viste desde la otra calle y batiste tus brazos para que te viera, esa otra vez que me bajé de la micro sólo pa pasar por ahí porque te vi desde la ventana y cuando me viste me abrazaste muy fuerte, entendí que en silencio habías estado macerando un cariño rico del que me percaté muy tarde [o dime, si abrazas a sí a lxs desconocidos, ¡cómo abrazas a tus amistades!

yo me pensaba imperceptible pero tu ojo viéndome me dejó con ganas de empezar a verte. camino y no sé si te encontraré en la calle. me pregunté por ti en octubre de 2019, en marzo de 2020 y una que otra vez cuando piso la república. me dan ganas de hacer que me veas pero no sé si me recuerdes y yo prefiero tenerte guardadito mirándome de reojo al sentirme caminar o escuchar mi voz.


Estaba leyendo unos de mis cuadernos porque necesitaba buscar algo. encontré una fecha en la que contaba que me bajé por error en quebrada verde y que cuando volví a tomar la micro, ví que estabas en el paradero e impulsivamente me bajé solo porque sí, aún sabiendo que no planeaba saludarte. entonces vine a leer esto que sabía que lo había dejado por aquí.

me di cuenta que no tengo muchas ganas de morir sin verte -sería tan pero tan fome. me gustaría, antes de morir, dilucidar el color de tus ojos y poder describir qué sensación térmica tiene el silencio entre las dos. que se nos enrede el pelo en el viento y se forme un nido bicolor medio rubio medio castaño, en ese árbol cuyas hojas somos nosotras -dijimos una vez. 

no sé por dónde andas. a veces pienso en eso. en qué haces, viaJera, por dónde andas, cómo estás. ¿me dejarías decirte alguna vez cuando vengas Avísame a qué hora cruzarás la calle? compartamos un paso cebra, un semáforo o un paradero, por favor. y después nos separamos, te subes a la micro o no sé, nos quedamos mirando lxs perrxs en la playa.


28 de agosto, 14:40