NO SIRVE
- Irremediablemente aquí -
Una noche en el balcón, me contaste un secreto solo a mí - que eres bueno y que quieres bonito. Tú me lo dijiste, lo sé. Ahora nadie me cree, ni siquiera yo.
En cualquier momento, con cualquier persona, me siento un poco Calum de After Sun. A veces mi cuerpo tiembla solo por la contención que hago para no destruirme, a pesar de la rabia contra mí. Pienso: ¿si mis células se atacan a sí mismas continuamente, por qué no podría yo terminar de hacerlo conmigo entera? Del mañana, ese mañana, lo más esperanzador es dejar de intentar.
Me pregunto si acaso estás vertical u horizontal, en este momento. Había prometido no hablar de ti en segunda persona. Pero me pregunté si acaso estás vertical u horizontal, porque quise pedirte que levantaras un poco tu brazo para yo meterme debajo. Un minuto, solo un minuto. Un minuto debajo de tu brazo como un pajarito escondido en en el hueco de un tronco vertical u horizontal. No puedo, obviamente no puedo. Pero me queda hablar de ti en segunda persona. Como si me escucharas. Como si estuvieras aquí vertical u horizontal. Como si pudiera pedirte lo que sea.
Por qué siempre todo lo malo que pasa me hace concluir que yo soy tonta y que la vida -mi vida, esta vida- desborda ridiculez.
Ahora quisiera quejarme con él. Necesito que me rete por tratarme mal. Me hace falta que me diga -sin palabras- que cree en mí. Quiero de vuelta a mi amigx.
¿Le importará que tengo pena? ¿Le importará qué siento mientras sigo viviendo por sospechosa voluntad propia?
Estaba en el cine y no se porqué pensé en los gestos que no son directamente cariñosos pero que provocan afecto. Me pregunté qué van extrañar de mí cuando me muera. Quise saber de qué forma las personas que quiero se sienten queridas por mí. Y qué, de todo lo que hago, realmente lo van a necesitar cuando ya no esté.
Creo que haber querido ser artista terminó siendo un chiste. Me cuesta pensar que lo que hago y lo que puedo ofrecer es algo realmente interesante para que quieran darme trabajo. Sólo hago cosas medianamente bonitas que a la gente le da ganas de ver de vez en cuando, mientras no exija mucho tiempo ni dinero.
Lo mismo mi cariño: es entretenido por un rato. Sirve para distraerse un poco o probar algo diferente, pero deja de tener gracia si requiere esfuerzo. No es algo que den ganas de llevarse en el bolsillo para la casa y bancárselo todos los días.
Quizás para tres personas máximo sí lo sea -mi obra y mi cariño-, pero eso no sacia ningún hambre.
Me había entusiasmado volver a verte en tan poquito tiempo. Hice planes de escuchar mucha música antes, para andar con sonidos en la cabeza cuando te tuviera al frente. Quise hacer unas bolitas de mantequilla de maní y chocolate que le gustan a nuestra amiga, para que también te gustaran (y cuando quisieras comer de nuevo, te acordaras de mí). Fue aburrido saber que no ibas, al final llevé una bolsa de maní solamente. Pero de algún modo igual estuviste. Imaginé tus chistes y tu risa. Y te vi en las rocas durante todo el paseo.