Recostada, el sonido de las micros pasando por Pedro Muñoz a altas horas de la madrugada y bajos grados de lucidez y descanso. no sabía que me producía esto. Una nostalgia a la que habría que temerle.
NO SIRVE
- Irremediablemente aquí -
Lo intento. De verdad lo intento. Tratarme bien, no decir nada malo de mí. Pero si las cosas no me resultan me parece tan obvio que no tengo un valor. Cómo me va a costar tanto. Cómo no voy a poder hacer nada bien y la única cosa que hago mínimamente bien a nadie le importa.
No sé qué voy a hacer. De verdad no sé qué hacer conmigo. Intento darme ánimos y probar de otras formas pero no puedo nunca puedo nunca llego. Vuelvo a pensar que es evidente mi inutilidad y vuelvo a sentir pena porque alguien me quiere todavía.
Entonces quedo sin fuerzas, porque cómo me puedo hacerme tanto daño.
Me acuerdo cuando me gustaba hundirme en las tapas de mi cama, hacia la ventana. Quedarme dormida imaginando volver a ver a runrún del sur. Ahora entro para arroparme con la soledad mientras caen gotas que me hacen cosquillas y me incomodan. Tengo que dejar que se fugue la pena. Tengo que apaciguar la vergüenza de todavía sentir nostalgia de esa primavera que ya tuvo su verano. Sobre todo, lo que queda es rabia de que no quiera saber de mí. Que el miserable no sienta incertidumbre por mi bienestar y si la siente, no sea tan imperiosa como para moverle a hacer algo. Qué ridículo sentir rabia por una cosa tan poco importante y tan poco reprochable.
Estoy conociendo a mucha gente. Estoy saliendo con amigas y amigos nuevxs. No son divertidxs: el silencio es soso, la verborrea es odiosa, el tacto es cargante. Eso me hace sonreír estúpidamente, porque me acuerdo de elle y me felicito por haber tenido buen gusto. (Aunque sea un idiota. Una cosa no quita la otra).
Notas en la víspera a las funciones de este fin de semana
Me he dado cuenta de que necesito cariño más de lo que reconozco. Creo que, al final, me ilusiona crear por la promesa de que alguien se emocionará porque existo, más que la esperanza de salvar un poco el mundo.
He estado pensando también que, sí, todavía no entiendo bien qué es el teatro para mí, ni soy capaz aún de decir que lo quiero. Antes me incomodaba mucho no saberlo y no poder decirlo. Ahora pienso que me gustaría que eso lo pudiera responder actuando. Yo me doy cuenta de qué es el amor para las personas mientras las veo amar. Quisiera ser capaz de hacer lo que pienso de actuar, bailar y cantar y que el acto mismo responda qué es cada una de esas cosas.
Creo que lo que buscaba en todas esas investigaciones de campo era el sentido de pertenencia a otro cuerpo. Y que ese sentido de pertenencia reafirmara la pertenencia del propio. Es lo que me sigue causando admiración y sorpresa cuando lo veo en cualquier lado con lxs enamoradxs y lo que todavía me produce cierta nostalgia o hasta añoranza cada vez que estoy conmigo, que me tengo que hacer dormir, que me tengo que acompañar.No sé cuántos años tiene esta hojita de diario (mínimo 4), pero perfectamente la podría haber escrito ayer.
Quizás las barbaries se detuvieron un segundo mientras me miraba a los ojos, me hacía cariño en la cara y me pedía que tomara agua.
Pero ahora se agolpan unas a otras y suena atrozmente reverberante la soledad.