Hay gente que dice que la rebeldía es cosa de no perder la capacidad de ternura y de asombro. Pues, he fallado, señorxs. Qué me importa a mí que hombres y mujeres vayan y vuelvan de la luna, si todavía nadie sale del centro de la injusticia.
NO SIRVE
- Irremediablemente aquí -
Por qué siempre todo lo malo que pasa me hace concluir que yo soy tonta y que la vida -mi vida, esta vida- desborda ridiculez.
Ahora quisiera quejarme con él. Necesito que me rete por tratarme mal. Me hace falta que me diga -sin palabras- que cree en mí. Quiero de vuelta a mi amigx.
¿Le importará que tengo pena? ¿Le importará qué siento mientras sigo viviendo por sospechosa voluntad propia?
Estaba en el cine y no se porqué pensé en los gestos que no son directamente cariñosos pero que provocan afecto. Me pregunté qué van extrañar de mí cuando me muera. Quise saber de qué forma las personas que quiero se sienten queridas por mí. Y qué, de todo lo que hago, realmente lo van a necesitar cuando ya no esté.
Creo que haber querido ser artista terminó siendo un chiste. Me cuesta pensar que lo que hago y lo que puedo ofrecer es algo realmente interesante para que quieran darme trabajo. Sólo hago cosas medianamente bonitas que a la gente le da ganas de ver de vez en cuando, mientras no exija mucho tiempo ni dinero.
Lo mismo mi cariño: es entretenido por un rato. Sirve para distraerse un poco o probar algo diferente, pero deja de tener gracia si requiere esfuerzo. No es algo que den ganas de llevarse en el bolsillo para la casa y bancárselo todos los días.
Quizás para tres personas máximo sí lo sea -mi obra y mi cariño-, pero eso no sacia ningún hambre.
Me había entusiasmado volver a verte en tan poquito tiempo. Hice planes de escuchar mucha música antes, para andar con sonidos en la cabeza cuando te tuviera al frente. Quise hacer unas bolitas de mantequilla de maní y chocolate que le gustan a nuestra amiga, para que también te gustaran (y cuando quisieras comer de nuevo, te acordaras de mí). Fue aburrido saber que no ibas, al final llevé una bolsa de maní solamente. Pero de algún modo igual estuviste. Imaginé tus chistes y tu risa. Y te vi en las rocas durante todo el paseo.
Estoy pensando insistentemente en él y no tengo ninguna hormona ni astro al que culpar. ¿Estará bien? Me impacienta esa incertidumbre. Me impacienta más que la incomodidad de que no sea mutuo nada entre lxs dos. Pido que esté bien él, su hermana, su perra, su abuelo. Quiero mucho que tenga ganas de cuidarse y que lo esté haciendo. Me imagino que quiere a alguien y que está con esa persona; supongo que eso es bueno. Me imagino que es mucho menos rara que yo en el cariño, supongo que eso era obvio. No me gusta que se me venga tanto al pensamiento porque eso me pasa con mis amigxs cuando necesitan ayuda o quieren decirme algo. Ojalá esté bien, ojalá no necesite nada. Pero no me puedo mover de aquí, es una promesa conmigo no volver a acercarme si la distancia es tan grande. Siento tanta vergüenza que dudo que vuelva intentarlo a otra vez.
Correo-carta
No sé qué me pasó con él. No creo que haya sido que me gustó, pero lo escuchaba, lo veía y pensaba que él tenía cosas que quisiera que tuviera la persona que me guste. Incluso que tuviera yo, porque también me recordó mis ganas de irme, de trabajar del arte más directo: que me paguen por ensayar y por presentarme. Me recordó que cuando chica nunca me imaginé con familia, con mascotas, ni siquiera con plantas, porque pensaba que iba a estar viajando siempre. No por aventurera, sino por trabajo. Tenía 5 años y me imaginba viajando constantemente por filmar escenas.
Relaciones espurias
Quedó para siempre de espalda y de costado, justo desde que noté que mi ropa empezaba a tener pelos dorados después de verle. No sé si él también se dió cuenta, pero creo que, sin querer, los pelos dorados en mi ropa fueron una de las razones por las que volteó su cara contra mí. A mí me dieron risa. Los pelos. A él, escalofrío, ¿puede ser?