NO SIRVE
- Irremediablemente aquí -
¿Tendrá algún diagnóstico este cansancio, esta tristeza? Un tajo vertical me rasga desde el lagrimal derecho hacia abajo desde tiempos ancestrales. Fantaseo con que alguien se hace cargo de mi cuerpo. A veces juego a moverme lánguida y sin autonomía; me pongo de pie pero ya no sé qué hacer. No me sirven los brazos. Solo tengo pecho. Mi pecho tiene imanes hacia el suelo y hacia el cielo. — Nunca al frente, a ningún otro pecho. ¿Por qué solo el suelo y el cielo pueden saciar este vacío? No voy a llegar.
Yosoloquieroquealguientodavíaleamipenaaunqueyanoquieramirarla.
A veces pienso que te veo en la calle. Ya te había dicho eso alguna vez. Me avergüenza esta pena pero qué le voy a hacer. Solo puedo arroparla -como ahora. Rasgarla -como papel de tu cuaderno. Patearla -como lata en el suelo. Y así, todas las veces según sea el caso mientras se estime conveniente hasta que se deje de estimar.
Creo que nadie sabe cuánto, ni siquiera yo, soy capaz de destruirme. Cuánto lo deseo. ¿Lo deseo? Me parece insoportablemente exquisita y sutil la violencia misteriosa de mis células. ¿Por qué mueven sus hilos para erosionarme desde la piel? Lento es el trabajo: desde adentro, destruir de afuera para adentro. Pero por qué.