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Me voy a sentir absolutamente lejos de ti cuando la canción que te envíe entusiasmada no haga eco en tu oído y cuando la película que me recomiendes no sea lo que necesité ver siempre. 

🐈

No me importa si es tarde, inútil o ridículo. Si hubo algo para mí, me gustaría saberlo. Si olvidaste una playlist en mi nombre, si escondiste escritos sobre mí, si guardaste secretos tuyos conmigo, si quedó en borradores otro video.

¿Por qué eres tan mezquino? ¿O solo es cobardía?

Puras cosas feas.

Siento que cuando me tocaste escuchaste mi tartamudear y que cuando te miré, leíste mi tremor. Ahora pienso que nunca debería haber permitido que presenciaras mis balbuceos. Siento vergüenza de que me conozcas, pero creo que ni siquiera me viste.

Por favor abrázame, por favor cuéntame un secreto, por favor hazme comida, por favor recuéstate conmigo y descansa de ser tan pusilánimemente imbécil. 

Esto no es lo que quiero decir.

A veces, cuando cruzo muy cerca de un auto en movimiento, siento alegría. A veces, cuando estoy triste y abrumada, me gusta imaginarme que más temprano que tarde ya no estaré viva. A veces, cuando se me hace insoportable el sufrimiento de cualquier persona, siento impaciencia por su paz eterna.

Pero al final del día, siempre me oprime el pecho ser tan impotente ante la última vez. El afecto es agua que se me desparrama por las manos mientras el tiempo corre. ¿Cómo sellar la certeza de mi amor? Cómo imprimirme en el cariño de quien quiero. 

No sé qué es lo que me asusta. La vida es tan poco, no entiendo que importe tanto. Pero me encandila igual que la luz que tiñe la sombra de los cuerpos translúcidos. Igual que el brillo del mar. Igual que los colores del cielo.

Como sea, camino con frío en los huesos, siento ganas de vomitar. Me da pena tener tan presente a la muerte. Es un cuervo en mi hombro que canta el nombre de ese hombre viejo y también ha cantado el tuyo. Pero a ti el tiempo no te oprime el pecho y mi vida tampoco.

(¿De verdad no te oprime? ¡Guardaste silencio! ¡Guardaste distancia! Guardaste todo. Hay cosas que no sabré nunca de ti. Me voy a ir. Y no sabré de ti. Te vas a ir y no-).

¿Qué es lo que te interesa de mí?, ¿qué es lo que yo te entrego?, ¿qué es lo que mi presencia en tu vida te permite dar porque te gusta ofrecérmelo?

No entiendo si permanezco en tu mundo y por qué permanezco. Me dan urticaria los monosílabos y la superficialidad. No sé para qué dejarnos cerquita si no nos reímos, si no nos lloramos, si no nos compartimos. 

¿Me quieres llevar o quieres guardarme?
Quizás sería mejor que me soples.

Me molesta el sentimiento que se nombra pero no se profesa. Si no se va a ejercer, ¿para qué la farsa de investirlo ante mí? Que no se mencione, que ni siquiera se sienta.

A veces se me humedecen los ojos y me aprieto la cara con las manos, mientras se me hace un nudo en la garganta porque me siento atrapada sin poder decir que soy fastidiosa, que me equivoco ridículamente, que es tonta cualquier decisión que tomo, que sería hermoso descansar de mí y de mis estupideces. 

Entonces siento que te extraño, porque me gustaría verte sonriéndome relajado, mirándome con indulgencia, diciéndome cosas simples y repetidas como que no tengo que pensar tanto. Me gustaba escucharte, me hacía bien tu voz punta de roma. Era un poco como si me apartaras las manos y me cerraras mis dedos para que dejara de usar las uñas contra mí.

Ahora se me humedecen los ojos, me aprieto la cara con las manos y no entiendo que ya no estés detrás de ellas. Que ya no me des chocolate de menta para derretir en mi boca lentito la ansiedad.

Me vierto y me vacío incluso por lo que no me importa tanto. ¿Cuál es la fascinación mía por destilarme? No sé. Pero mi naturaleza me impide entender por qué el sentimiento no siempre involucra acción. Me duele que repudien Israel pero ignoren la acción directa. No soy ilusa tampoco, sé que tengo que dejar los huevos y el pescado. En fin, vuelvo a tu mensaje y lo miro como el bicho más raro de todos, como si fuese otro idioma. En decir que lamentas haberte alejado pero cancelar el encuentro sin ninguna explicación, no hay punto donde lo genuino y lo observable se crucen. Es peor que la foto de la silla, la palabra de la silla, la silla. Es peor que Dogtooth. No te entiendo. Solo entiendo que yo ya no me puedo mover más. Destilación concluida. 

Me acuerdo de que no siempre te quería. A ratos no sabía si quería besarte o no; te miraba la boca, escudriñando. Muchas veces no sabía si me querías besar tú. La distancia nunca fue comprendida. En tu presencia, me gustaba ser inepta. Luego en mi soledad, me avergonzaba. A veces extraño esas dudas. Cuando quise preguntarte cosas, dejamos de vernos. Pero alcancé a saber qué canciones mías te gustan y cuando las canto me acuerdo. No quiero que se me olviden.

Lo voy a decir solo una vez por si alcanzas a escuchar. Ya no termino los kdramas, veo como 4 a la vez. Creo que no he tomado soju desde el año pasado. Puedo contar con los dedos de la mano las películas que he visto este año. Estoy llena de cosas y termino los días con ganas de llorar. Ahora suelo dormirme temprano, pero casi no tomo agua. Todavía no aprendo a ser regular con mi tratamiento. 

Me dan ganas de contarte los kdramas que me van gustando. Creo que contigo tomaría más soju y vería más películas. A veces, cuando me pillo tan mal de tiempo, pienso que no sé cómo lo estaría haciendo para tener tiempo de verte, si no hubieras agarrado ese pavor raro de mirarme a la cara. ¿Cómo estás durmiendo, tomas agua? ¿Cómo vas con eso de tomar tus medicamentos?

Me dan muchas ganas de saber qué cosas has aprendido a cocinar y qué piensas de estar ad portas de los 30. ¿Ha cambiado tu vida? ¿Quién eres ahora?

Me falta tu amistad, pero yo creo que me la inventé. Como sea, da lo mismo. Es ridículo todo si tuvo más urgencia ver alguna vez la cara de una extraña media conocida, que volver a ver la cara de tu amiga.

No tienes derecho a dudar de que te quiero y que me importa saber de ti. No te lo permito. Nunca me escondí.

Me acuerdo de él cuando pruebo una receta y me gusta mucho el sabor (quiero que la pruebe). Es horrible porque el sabor se queda en la boca y el recuerdo también. 

No entiendo bien qué siento por él.
Su cobardía es digna de lástima.
Prefiero la rabia.

Es tan cobarde, se me ofusca el alma. Aun con esas palabras, aun con esas imágenes, no se atrevió a crear. ¿Cómo se atrevería a querer?

Una noche en el balcón, me contaste un secreto solo a mí - que eres bueno y que quieres bonito. Tú me lo dijiste, lo sé. Ahora nadie me cree, ni siquiera yo.

Me pregunto si acaso estás vertical u horizontal, en este momento. Había prometido no hablar de ti en segunda persona. Pero me pregunté si acaso estás vertical u horizontal, porque quise pedirte que levantaras un poco tu brazo para yo meterme debajo. Un minuto, solo un minuto. Un minuto debajo de tu brazo como un pajarito escondido en en el hueco de un tronco vertical u horizontal. No puedo, obviamente no puedo. Pero me queda hablar de ti en segunda persona. Como si me escucharas. Como si estuvieras aquí vertical u horizontal. Como si pudiera pedirte lo que sea.

Por qué siempre todo lo malo que pasa me hace concluir que yo soy tonta y que la vida -mi vida, esta vida- desborda ridiculez.

Ahora quisiera quejarme con él. Necesito que me rete por tratarme mal. Me hace falta que me diga -sin palabras- que cree en mí. Quiero de vuelta a mi amigx.

¿Le importará que tengo pena? ¿Le importará qué siento mientras sigo viviendo por sospechosa voluntad propia?

Estoy pensando insistentemente en él y no tengo ninguna hormona ni astro al que culpar. ¿Estará bien? Me impacienta esa incertidumbre. Me impacienta más que la incomodidad de que no sea mutuo nada entre lxs dos. Pido que esté bien él, su hermana, su perra, su abuelo. Quiero mucho que tenga ganas de cuidarse y que lo esté haciendo. Me imagino que quiere a alguien y que está con esa persona; supongo que eso es bueno. Me imagino que es mucho menos rara que yo en el cariño, supongo que eso era obvio. No me gusta que se me venga tanto al pensamiento porque eso me pasa con mis amigxs cuando necesitan ayuda o quieren decirme algo. Ojalá esté bien, ojalá no necesite nada. Pero no me puedo mover de aquí, es una promesa conmigo no volver a acercarme si la distancia es tan grande. Siento tanta vergüenza que dudo que vuelva intentarlo a otra vez.

Relaciones espurias

Quedó para siempre de espalda y de costado, justo desde que noté que mi ropa empezaba a tener pelos dorados después de verle. No sé si él también se dió cuenta, pero creo que, sin querer, los pelos dorados en mi ropa fueron una de las razones por las que volteó su cara contra mí. A mí me dieron risa. Los pelos. A él, escalofrío, ¿puede ser?

Me gusta que no hable más si no tiene nada bueno que decir. Agradezco que no se acerque si no tiene nada bueno que entregar. Pero quisiera tanto que su boca y sus manos guardaran para mí algo sincero e invaluable.

Aquí,  es un esfuerzo personal la decisión diaria de mantenerme lejos.
Allá, ni si siquiera es un hecho perceptible el que me fui. 

🥀