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Me acuerdo que me pediste que te fuera a ver y que yo compré en ese mismo momento los pasajes, aunque no te lo dije. Te dije que no sabía si podía, que tenía que revisar y te avisé solo algunas semanas antes.
Ahora parecen una exquisita riqueza extinta tu espontaneidad para pedirme y mi avaricia para exponerme. Pero si volvieras a hacerme rica, no sé si dejaría de ser avara.

Cuando me acuerdo de ti siento peso y cansancio como si de verdad recorriera la distancia que nos separa solo con pensarte. Es delicado acordarme de ti. Es delicado que me recuerdes. Y cuando te pienso, pienso en eso, en sí me habrás pensado ya en algún momento del día y si eso te habrá debilitado. Si a parte del tiempo y la distancia, te pesarán a ti además los mensajes que no me has respondido. ¿Qué restos habré dejado que te incomoda tanto algo, no sé qué, de mí? No sé si debería sonreír por todavía provocarte algo. Perdón. Es que no sé tampoco qué es lo que te provoco. ¿Es porque sigo siendo yo o porque ahora soy parte del mundo? Me entristece un poquito lo segundo, pero creo que es lo más probable y lógico.

(te mando un abrazo. espero que estés comiendo bien, que duermas mejor, que no te resfríes tanto y que te siga funcionando no beber).

cuando me empieza a asustar que el tiempo entre lxs dos pueda crecer como distancia vuelvo aquí; como si fuera la canción de cuna para mi nostalgia aterrada.

pierdo un poco la paciencia y quiero verte de nuevo, quiero verte por primera vez. quiero mirarte y sentir mucho nervio, ganas de hacerte algo en la piel, algo en tu cara, de sacudirte. y quiero sentarme al lado tuyo y verte hacer tus cosas y quiero escuchar tu música en toda la casa y quiero bailotear. o caminar o pasarnos del metro. cuándo va a ser de nuevo, cuándo va a ser por primera vez. es tan aburrido imaginarte, querer que te vaya bien. por qué no chocamos y compartimos la vereda por el poco tiempo que podemos ir en la misma dirección. por qué no vienes, por qué no haces cualquier cosa fuera de lugar. por qué tu cotidianidad nunca fue mía más de cinco minutos. por qué tu dolor nunca es mío. por qué todavía te quiero tener.

Buzón de voz II

Estoy viendo un dorama que me recuerda mucho a ti. Los doramas siempre me han traído reminiscencias tuyas. Me hacen preguntarme si acaso te gustarán a ti o a tu polola, me hacen identificarme con la lentitud, la torpeza y el melodrama del que fuimos responsables y, tontamente, me hacen sentir menos boba y menos rara de seguir llevándote en el pensamiento después de demasiados años, al mismo tiempo que me dan un poco de esperanza de que de vez en cuando te pase lo mismo. Pero este, además, tiene de protagonista masculino a alguien que estudió lo mismo que tú y que hace lo mismo que tú. Y la protagonista acaba de verlo por primera vez trabajando y está conmovida porque nunca había visto esa parte de él. Se separaron en la universidad y no supieron más de lxs dos hasta ahora por motivos de trabajo. Yo siempre me he imaginado ese escenario fantasioso, volverme a encontrar contigo porque, sin saberlo, nos toca trabajar juntxs. Tú sí me viste trabajar, pero no creo que haya sido importante. En cambio yo, cuando suceda, estaré como la protagonista. Esto es probablemente una de las cosas más estúpidas que he dicho, incluso aquí. Pero bueno, para qué ser inteligente, ya sabemos que me pasó la cuenta intentar serlo contigo.

Buzón de voz

Hace unos días no te mencioné, no dije nada, pero a propósito de una conversación que estábamos teniendo, mi hermana preguntó por ti. Le había dicho que no extrañaba mucho a las personas, que sólo me pasaba algo parecido si es que sentía que no estaba todo dicho o había algo medio doloroso por ahí; entonces hizo la pregunta. A nadie de mi familia le he hablado mucho de ti, pero parece que lo poco que alguna vez dije todavía es suficiente. Nadie sabe, ni siquiera yo, qué fuiste realmente para mí, pero todxs lo intuyen al menos. Todxs, menos tú. Y aunque de vez en cuando intento hacer sutiles sugerencias para morirme tranquila, creo que nunca lo vas entender. Necesitaríamos mucho tiempo.

fantasía

me tengo que quedar en tu casa o tú en la mía el tiempo suficiente para que veamos Goblin de principio a fin. te veo llorar, me ves llorar. vuelvo a despertar contigo y tú vuelves a pedirme chocolates en la boca.

esto quise que fuera canción pero no sé cómo cantarte porque no sé cómo suenas. nunca he sabido qué música darte aunque sepa que música escuchas y aunque me encante intuir música para las personas.

me he estado acordando de esa tarde en la playa. tu voz llegaba muy suavecita porque yo solo veía nuestros pasos y a rato tu cara. pensaba en que quería verte siempre, conocerte siempre, ser más grandes y seguir así, cuatro piernas flacuchentas y perdidas caminando acompañadas por la playa.

ya no somos cuatro piernas, somos cada unx dos, pero siguen flacuchentas y perdidas. a veces todavía una que otra cosa se acompaña entre tú y yo. es tarde mal y nunca. es más casi nunca que casi siempre. pero son tantos años y son tantas excepciones, que a mí me bastan esas interrupciones para que mi cerebro haga la magia de completar la imagen.

y resulta que estamos enterxs y ente puntitos y puntitos distantes se dibuja nuestra amistad. y sé que no es algo objetivo, es la táctica de mi cerebro no más. pero dime qué no lo es.

hoy pasé el día en un velatorio acompañando la muerte de alguien y la vida de todes les demás. fue en esa plaza que me gusta. no en la plaza misma, pero en la iglesia que queda al frente. ¿has ido a un velorio alguna vez? sigo sin poderte imaginar en nada cotidiano y rutinario. pero te sigo imaginando en coquimbo, en esas calles, mirándome subida a los árboles y yo mirándote pasar.

hoy, además, leí poemas y textos a propósito de la efeméride comercial. con la vilariño otra vez me acordé de ti, de mis ganas de lo simple contigo y me di cuenta que verte reír es un sueño frustrado o que duró muy poco. releí también a nydia pando, un texto que habla del amor, la muerte y lo putrefacto. leía todo eso mientras me rodeaba de gente que sufría justamente por la muerte y por el amor. 

salí de ese lugar y seguí pensando en lo loco de pasar esa fecha velando a un muerto y leyendo un texto amoroso que habla de la muerte, los entierros, haneke. caminé por el cemento y pensé en lo loco de velar un muerte, leer un texto y pensar en ti dentro de la mescolanza de todo, justo cuando en la esquina mi sombra la hallé sola echando de menos la tuya como esa vez que estaban muy juntitas y yo quise estar siempre así y es la única foto de les dos que tiene mi ojo 

[tengo sueño, un recuerdo tuyo insistiendo toda esta semana y no sé no sé qué más.

 ¿sabes?

damasco en lengua de señas chilena se dice de una forma que me recordó a dos manos partiendo un corazón como si fuera una fruta.

(la gracia y la ridiculez absurdas de que toda la comunidad sorda de chile coincida conmigo en lo que un simple damasco es y significa)

se me partió el kokoro presenciando el gesto.

y goteó un poco de almíbar.

Cosas que me dio paja seguir escribiendo hasta entenderlas y ordenarlas pero que no quiero borrarlas ni que queden por ahí

I

Yo creo que cuando una es guagua debe llorar mucho, desde el minuto cero, porque ha de desesperar tener un cuerpo. Notar desde el instinto que esta cosa es algo que nos pertenece, un molde de papel que marca cierto límite y ojalá marcara cierta soberanía. De aquí no pasan y aquí me las arreglo. Yo creo que una cuando es guagua debe llorar porque no me imagino tarea más terrible que empezar a conocer esto y acostumbrarse. 

Dos cuerdas gruesas y largas que brotan más abajo de ese sitio por donde entran sustancias; otro par de cuerdas más gruesas y más largas que salen desde abajo de ese lugar por donde se desparrama todo. Y para qué sirven y por qué se alejan tanto de mí y por qué las tengo tan cerca y por qué no me obedecen. O por qué a esta caja de papel (que desconozco de qué está rellena) le recorren cosas que no sé si andan por dentro o por fuera, que no sé si las tengo que manipular de alguna forma, que no sé si me gustan o no, que no sé si son transformables o insolubles o indelebles, que no sé qué necesitan, que no sé si son señales de hambre o de frío o de ganas de cagar o de otra cosa. Y se supone que alguien sabe. 

Yo creo que una cuando es guagua llora por toda una mescolanza y la persona que está ahí cuidándole piensa que entiende y, a juzgar por el silencio, que ha acertado. Yo creo que cuando guagua no lloraba sólo por necesidades físiológicas. Y quizá ahora no lloro sólo por sentir emociones (aunque en realidad ya casi ni lloro, aunque lo necesite y desee). Yo creo que me acostumbré a la sensación pero no la he olvidado ni se ha ido. Yo creo que nunca he vuelto completamente mío mi cuerpo. Que nunca me he acostumbrado a que tanta información pase al mismo tiempo y sea de mí. Y creo que si me quedara un rato quieta escuchándome con un estetoscopio, podría percibir cómo todas mis células quieren berrinchear que todavía no saben de qué son parte, cómo se trabaja en este sistema y que sé hace con este cuerpo, territorio libre de cualquier adverbio de tiempo, de lugar y de cuánta cosa más que lo vuelve inasible, inabarcable, aunque no sea sino sólo una cajita de papel, mi cajita de Pandora. 


II

Contradicción: veneno cuya presencia en el cuerpo humano se considera imprescindible para una vida a gusto. Las dosis adecuadas permiten el equilibrado ejercicio de lo humano. Vendrían siendo, para la ética constituyente de la persona, como las bacterias para el sistema inmunológico. Un cuerpo humano carente de contradicción se vuelve débil, rígido, estéril, vulnerable; la hipercontradicción, por su parte, pone en riesgo la integridad de lo que le da sentido de vida al sujeto y descompone su ser por completo, volviéndolo corrosivo y repugnante.


III

Necesito con urgencia
un succionador
           de lágrimal.

    💧

Una amiga me muestra cómo otro amigo se refiere a mí. Habla de la extraña sabiduría que tengo para querer, que no sabe de dónde saco esa cosa rara pero muy natural de siempre encontrar las palabras precisas para hacer cariño o dar cachetadas según sea el caso.

Yo lo leo y solamente pienso que no sé quién es ella y tú tampoco sabes, que contigo siempre he sido la más bruta, egoísta, rasposa. Y aunque cada cierto tiempo presuma que voy aprendiendo, todas las veces te toca lo peor.

Tú no sabes nada de mí. O la otra gente. ¿Seré una bestiecilla boba? O embobada probablemente.

 le explico a mi fantasía que tú eres golosina prohibida para mí imaginación


(quiero ser buena. y en alguna parte aprendí que obviar la realidad poniendo encimita una de mentira, es ser irrespetuosa con los elementos de la verdadera. o sea tú. y para qué decir más. 

mermelada de damasco




¿cuándo deja de escocer el azúcar?
¡por qué escuece!

qué te tiene que importar a ti que el tiempo se crea fuego 
y siga dándole punto a los damascos que ya se pudrieron

Notas antes de dormir

I
Me gustaría ser un dibujo tuyo.
Volver. A ser un dibujo tuyo.
Y ver qué dibujo soy.

No importa si fuera un borrador siquiera.
O un garabato en tu servilleta.

Yo sería gustosa cualquier cosa 
que significara que te hice sentir algo
y que necesitaste sacarlo como una miga
o una pelusa.

Me gustaría ser tu pelusa por último. 
Cualquier cosa.  Cualquier cosa tuya.


II
Extraño soñar contigo. Ese es un espacio bonito donde nuestra amistad sí funciona. Donde sí entiendo qué pasa. Dónde sé cómo estás y cómo te sientes conmigo. Nos acompañamos con ternura y paciencia. Nos decimos cosas. Nos queremos.

Quiero soñar contigo.


III
Quiero que Molloy
nunca lo dejes nunca lo pierdas nunca lo vendas.
Que siga ahí, intacto. Con mi notita.
Aunque ni lo leas. Aunque ni te atrevas.
Quiero seguir ahí.
En todas tus cosas.
En todas tus casas.
Y que lo sepas.
Y lo permitas.



 


me parece que si entrevieras la cuarta parte de cómo te extraño a veces, inmediatamente me convertiría en un monstruo temible o ridículo.

ojalá el problema fuera que el tren hacia el olvido ya partió mas yo he quedado aquí en la estación. yazco hace lustros en los durmientes porque me amodorré con tonteras, babeando con detalles imaginarios. me aturdía mirando el cielo, jugando con las pelusas que hacía la luz en mis ojos. lloriqueaba porque pensé que el tren se estaba yendo y no lo había alcanzado. ojalá se hubiera ido. la tontera no avanza; va y viene, va y viene y me pasa por encima. ojalá hubiera partido aunque yo me hubiese quedado aquí. pero me atropella una y otra vez. no me deja levantarme. no me deja hacer nada con respecto a ti. sólo me deja estar asustada de esta pena imperecedera tan tonta, tan porfiada con lo impermanente, que se burla de mi ideología.

lo más elocuente, lo más pulcro
será irme derechito y en silencio, sin parar, hasta olvidar que me fui
(otra última vez)







porque sí

Saliendo del metro [día] pensé en el coro de Dos mil 16 de Bad Bunny.
Pero desde que llegué al terminal [noche] en mi cabeza solo suena la melodía de Cae de Yorka.

celebración silenciosa de los diez años

I
Con mi vida nada me basta.
A la tuya nada le exijo. Este azar que no me dejó cosa más que a sí mismo fue suficiente.

II
Una amiga se preguntó por qué ha de andar por la vida con todos sus amores abiertos.

Yo, que soy del mismo club, me pregunté si acaso no me tendrás guardada por ahí con un tajito tú igual. (Por favor)

III
como si fuera el alimento de algunas polillas
La ficción tiene orificios
La memoria también
(sólo así es entretenido).

¿pero el ensueño?

En esta mezcla elijo dos vacíos para mi juego:

Si creíste imaginarme esta tarde.
Si soñarás conmigo esta noche.