Desde tu vacío y mi piel entera, recordé cómo odiaba mi cuerpo y me estremecía tan sólo rozarlo, poseerlo, porque tú lo habías tocado; cómo me dolía mirar a los ojos al cielo, porque no lo compartíamos...

no me gusta estar hablando de estas cosas, pero es que habías empezado a ser aire, ¡y ahora otra vez agua! No sé, parece que no te vas a ir nunca, y a mí a veces me gustaría que sí.
[Es que es raro, porque ahora todo lo que hago o siento, lo siento desde ti, como dos minerales que se unieron en una roca y aunque se distinguen sus colores, son uno. Yyonosécómovivirdeesaformaporquehaymundosbellosyentroperonotevas. Es que mis ritos no sirven. No te traerá hacia mí el detenerme en el puente a pensar en ti inclinada frente a la mano enmacetada que pintaste, ni mucho menos la misma mano servirá de canal entre nuestras manos para que me sientas si la re-dibujo con mi dedo ensalivado y con los ojos cerrados te digo Ven, esperando que al abrirlos seas tú la silueta que se aproxima desde el otro extremo. Tampoco saldrás de tu casa con el extraño impulso de buscar no-sé-qué en la calle, si desde la esquina y mirando a tu puerta, susurro tu nombre, digo tu nombre, lo grito, y luego salgo corriendo por el terror de haber sido escuchada. Ni mucho menos, esos detalles y recuerdos que me invaden de la nada cada cierto tiempo, serán en mi vida la señal de que tú también me estás pensando y buscando, y jamás después de esos episodios mentales el partir derechito a la playa a encontrarte hará de verdad que volvamos a toparnos uno frente al otro.
Porque no buscas ningún portal, pero igual penas, y yo no sé dónde hay cementerios, pero tampoco creo que los necesites, si no estás, si parece que no existes. A veces de verdad dudo que seas real, como cuando ya no daba más con tanta locura por vo’ y me ladraban los perros si caminaba pensándote.
He soñado mucho contigo. Es como si anduvieras cerca, rondándome. [No inventaba, de verdad fui a la playa a buscarte y al no conseguir nada, obstinadamente partí a tu casa quenosésisiguesiendotucasa y tampoco. Pero era tan fuerte la sensación... que me quedé segura de que entonces te vería al bailar, y nerviosamente me gustó tanto la idea... que fui triste no encontrarte en el público, y ahora de verdad siento un temor horrible de que vayas hoy y yo no esté]. Te sueño, bobo, te siento, me dan ganas de decir tu nombre pero no lo quiero compartir con nadie. Estás, estás aquí, y podría jurar, si no fuera atea, que en tu órbita están pasando cosas, me estás quemando, u otra vez tienes mi boca en tu frente y mis ojos en tu boca, tu piel, tus manos, porque no es normal, porque incluso tienes ritmo, consistencia, sonido, (c)olores transparentes.
Entonces yo te vuelvo a pensar y nos imagino. (Viste, no te vas, y no sé cuánto rato más así
-ven.

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