No extraño ninguna cosa complicada, no añoro ningún gran gesto, no pido tener tus besos en el cuello, ni tus masajes, ni esperaría que me cocinaras o que me vuelvas a hacer dormir con tus cariñitos en la cabeza. Más bien extraño perder el tiempo perdiéndose en la mirada, extraño tu cara vista desde la micro, enmarcada por la ventana, extraño que te interesara tanto la ropa que me ponía, extraño las miradas, los mensajes subrepticios en la clase, extraño el calor de tus manos, y el calor de la distancia a flor de piel. Extraño caminar juntes. Extraño tu voz. Tu olor. Tu piel. Extraño tanto tus manos. Extraño tu ternura. Tus caras. Tus notitas. Tus bromas. Te extraño. Y siento que le hablo a nadie.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario