no quiero pedirle peras al olmo
(yo soy mi propio olmo)
ni andar metiendo ruido
pa' que sean tres nueces con suerte
ya no sé qué es mi corazón
no sé si ha sido domesticado
o nunca fue silvestre
es un musculito sin forma, parece
una fruta madura que pisé con mi zapato
y acabo de darme cuenta
no quiero pedirle peras al olmo o sámaras al peral
o chañares al guayacán, qué sé yo
¿desde cuándo lo traigo así?
quizá qué será lo que tenía en mi suela.
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