[...] Entonces me di cuenta que hace tiempo busco sentir lo que les demás sienten, quizá desde siempre. Cuando logro sentir algo, inmediatamente pienso ¿esto es de lo que hablan? Y sí, me refería en primera instancia a lo sexual, pero también a lo romántico, a lo amoroso, a lo más amplio de lo afectivo, a lo profesional, a lo cotidiano de la vida en general. A todo en realidad.

Admitirlo me da vergüenza, como si con ello aceptara tener un espíritu -no se me ocurre otra palabra- muy pobre y débil. Qué pequeñez guiarse por el resto. Qué poca valentía y creatividad. La más poco interesante y valiosa de las actitudes imaginables en una persona.

¿Pero qué es muy mío? El sentimiento de alegría que me da comer. El sentimiento de extrañeza dolorosa que me produce el tiempo pasado. Simple. Muy. Asuntos de organismo unicelular casi. 

Todo lo demás... es solo intentarlo. Intentar traerlo a mí. No sé que palabras le hacen a mi boca. No hay anillo que le calce a mi dedo. ¿Será por eso que siempre siento que miento? Digo cosas pero yo sé que no debería estar usando esas palabras. Hago cosas pero yo sé que no es mi legítima reacción. Y esos movimientos termino sintiéndolos una especie de traición, pero no sé bien a quién: ¿a mí o al resto? Y qué asco escuchar cimi is idintri is ifuiri. Que se callen.

No crezco. Son muchos años intentando calzar lo que nombran con lo que se mueve adentro. Tanto que he hecho solo para creer que yo también lo vivo, que también lo siento, que sé a qué se refieren. Como si anduviera por la vida con una lista intentando tachar ítemes de Lo humano. Relacionar todo hasta por fin ubicarme. Pero igual me quedo afuera. Probé el papel, hice el ridículo o lo representé perfectamente. Hasta que algo me expulsó y volví a donde mismo.

Y les veo al otro lado y me da rabia. Porqué les sale tan bien y a mí no. ¿Es esto la rabia? ¿Es esto la pena? ¿Esta es la compasión? La rebeldía. La intrepidez. La hipocresía. La convicción. La certeza. ¿Estoy sintiendo lo que llaman placer o lo que llaman dolor? ¿Esto es coincidir con mi género asignado al nacer? ¿Esto es no hacerlo? ¿Así es estar alegre? ¿Así es sentir pasión por algo? ¿Así es divertirse? ¿Así es estar excitada? ¿Así es extrañar? ¿Así es confiar? ¿Así es estar tan cómoda, que el otro cuerpo pareciera extensión del mío (una de las cosas más extrañamente fascinantes e incomprensibles para mí)?

Saber algo. Enseñar algo. Repetir palabras. Aceptar cuerpos. Mirar. Jugar a que entro. No sé qué he hecho sin la intención de captar eso de lo que habla el resto. Ni los calambres o los dolores de útero soy capaz de reconocerlos.

Solamente estar contenta por la comida. Y ser vulnerable a la rareza del tiempo.

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