Cartas a Algo

1 de octubre, Coquimbo

Algo:

Te escribo esta carta como ejercicio de imaginación y de fe. Esta es una hoja, pero bien podría ser mi piel y mi piel bien podría ser la primera capa de agua de un lago donde vive Algo. Por eso anoto palabras, jugando a que son el sonido que tú, criatura desconocida y escurridiza, escuchas de lo profundo mientras decides si venir o no a escudriñar.

Sé que desde abajo me ves. Día y noche me ves. Y te mueves. Te siento en mi pecho, en mi guata y en mi sexo. Quizá también en mis manos y en mi piel. Y en ese lugar que no es mi cuerpo pero que está en mí. Por eso quiero decir que me inquieta tu merodeo.

Acércate no más. No te quiero amansar. Pero me gustaría verte a los ojos, conocer tu rostro y saber que soy parte de ti, para salir a la calle orgullosa de que pertenezco a este monstruo. Porque el sentido de pertenencia me cuesta mucho pero ahora sí siento que soy de este cuerpo agradecido de sus curvas invisibles y enamorado de todos los pelos, menos los de la cabeza. Y presiento que soy de ti. Y quiero saberme de ti.





8 de octubre 2021, Coquimbo

Algo:

Haré de cuenta que leíste mi carta. Tiendo a pensar que sí porque aunque la encontré en el mismo lugar que la dejé, tiene unas manchitas café medio pegajosas que no las hice yo. ¿Es manjar? ¿Te gusta el manjar? Juguemos a la comida. Yo te hago dulces con manjar y tú preparas el té. Entonces tú me salpicas, me diluyes, me mojas y yo te ensucio, te pegoteo, porque ningune tomará el té como señorita.

Te espera para jugar,
Ivannia





10 de octubre 2021, Coquimbo
Queride Algo:

Emocionadísima con jugar al té, anoche soñé contigo. La mesa se veía muy bonita, la decoraban flores y globos que ya estaban todos desparramados. Les dos andábamos arriba, pasando por encima de los platos; éramos como monstruos bebés. Tú me sacabas la cabeza y también los dedos de la mano derecha, pero no me dolía. En la mano izquierda yo tenía tu nariz además de uno de tus codos; tampoco parecías sufrir.

Como se juega a las muñecas, jugábamos a los monstruos. ¿Quieres jugar a los monstruos cuando tomemos té? Tú me ayudarías a vestirme y yo a ti. Nos armaríamos y desarmaríamos como quisiéramos. Nos sacaríamos la cabeza, los brazos, las piernas y decidiríamos, quizá, caminar con los ojos y tocar con los pies. Hacer cariño con la frente y besar con las costillas.

Atte.
tu amiga Ivannia




[Taller Tecno-escénico, 2021]

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