NO SIRVE
- Irremediablemente aquí -
Esta canción me hace tener ganas de escucharla acurrucada con alguien. ¿Cuándo fue la última vez que escuché música, estando acurrucada y feliz? No voy a imponerle ninguna guincha de medir al tiempo y tampoco a mí. Pero sé que estábamos en una pieza que no era suya ni mía, sino de nuestra amiga con la que él vivía en un depto de Barón en Eloy Alfaro (todavía me estremece sólo nombrar la calle). Era de noche y, recostado en la cama, mi cuerpo se repartía en él como si quisiera ser musguito en la piedra de sus huesos. Yo, un poco adormecida de ensoñación, con una sonrisa a flor de piel de su mejilla (¿o de su cuello?), canturreaba acompañando al cantante.
Temeraria y ridícula decía que, por él, con gusto rompería mi corazón.
(Quería ser una metáfora, pero fue premonitorio).
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