Dramatícula III

En un espacio cerrado una mujer prepara la conmemoración. En la pared se proyecta la imagen de apertura del evento, dice con letras grandes: “Desde siempre nunca más otra vez”.

Está atrasada, ya ha llegado el público. Les saluda y se apura con su tarea pendiente: inflar globos. Infla y se rompen. Infla y se rompen. Infla y se rompen.

Nada puede mantener el aire, nada se sostiene por sí misma, nada es capaz de resistirse a sí misma. Nada se infla y se eleva mágicamente, solo los números (¿qué números?). Todo explota y se revienta, como los globos.

Lo único que queda en el suelo, lo único habitable desde ahora, en este espacio, son pedacitos (¿qué pedacitos?)

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