Escucho y veo cantar todas esas voces que me gustan y no entiendo cómo las bocas pueden sacar tanta materia intangible. De dónde salen esas formas y esos colores que mueven el aire, que proyectan el cuerpo. 

Aquí está todo tan separado. Mi voz es una flor en una rama quebrada desde la garganta. Tallo débil, tallo chueco. Y siento vergüenza pero qué voy a ser, qué más me voy a pedir. ¿No te acuerdas que antes ni siquiera hablabas? ¿Que era una intrusa la que se dormía en tu palabra que sonaba a duras penas?

Esto es lento. Esto es largo. Esto ni siquiera debería haber sucedido.

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