Hoy he leído muchos escritos míos haciendo apología a la enfermedad, la incapacidad, la crueldad de mi afectividad venenosa. Increíble. No sé verdaderamente quién empezó con eso, pero me lo creí entero y casi para siempre. Me excusé con esas explicaciones, dolorosa y sinceramente, mucho tiempo. Lo peor es que me disculpaba así con los más horriblemente imbéciles. Llorones de mierda. Llorón de mierda. ¿A esa bestia, mi niña, pidiéndole perdón? Qué rabia. Yo triste y culposa porque no me enamoraba. Yo feliz y tranquila con que no me enamoro-
quizá simplemente no me enamoro de weones.
(Bueno, si me esfuerzo, sí. Pero ya aprendimos que para qué esos esfuerzos ¿cierto, bb?)Mi corazón está bien. Mi corazón es bueno. Mi corazón es dulce, suave y trata tierno [lo torpe... sí, no lo niego, imposible jA
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