es tan desagradable que la que está aquí nunca sea yo. no soy la que recuerdo ni la que conozco ni la que pienso. es más desilusionante verme a mí, ser mitológico inexistente, que hablarle a esa estrella. somos como las estrellas no porque vengamos de su polvo y blabla, sino porque también a nosotrxs nos miramos creyendo que compartimos tiempo, cuando ahí ya no hay nadie.

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