Notas en la víspera a las funciones de este fin de semana

La víspera del estreno es la víspera más bonita (ni navidad, ni año nuevo, ni cumpleaños). No sé en qué otro momento cuido tanto mi cuerpo y agradezco la vida. Atención profunda a las cosas: que todo sea una ofrenda para que Dionisio se sienta contento y bendiga las funciones. 

Me he dado cuenta de que necesito cariño más de lo que reconozco. Creo que, al final, me ilusiona crear por la promesa de que alguien se emocionará porque existo, más que la esperanza de salvar un poco el mundo.

Nunca lo he querido salvar tampoco.

He estado pensando también que, sí, todavía no entiendo bien qué es el teatro para mí, ni soy capaz aún de decir que lo quiero. Antes me incomodaba mucho no saberlo y no poder decirlo. Ahora pienso que me gustaría que eso lo pudiera responder actuando. Yo me doy cuenta de qué es el amor para las personas mientras las veo amar. Quisiera ser capaz de hacer lo que pienso de actuar, bailar y cantar y que el acto mismo responda qué es cada una de esas cosas.

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