Creo que haber querido ser artista terminó siendo un chiste. Me cuesta pensar que lo que hago y lo que puedo ofrecer es algo realmente interesante para que quieran darme trabajo. Sólo hago cosas medianamente bonitas que a la gente le da ganas de ver de vez en cuando, mientras no exija mucho tiempo ni dinero. 
Lo mismo mi cariño: es entretenido por un rato. Sirve para distraerse un poco o probar algo diferente, pero deja de tener gracia si requiere esfuerzo. No es algo que den ganas de llevarse en el bolsillo para la casa y bancárselo todos los días.
Quizás para tres personas máximo sí lo sea -mi obra y mi cariño-, pero eso no sacia ningún hambre.

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