Relaciones espurias

Quedó para siempre de espalda y de costado, justo desde que noté que mi ropa empezaba a tener pelos dorados después de verle. No sé si él también se dió cuenta, pero creo que, sin querer, los pelos dorados en mi ropa fueron una de las razones por las que volteó su cara contra mí. A mí me dieron risa. Los pelos. A él, escalofrío, ¿puede ser?

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