En cualquier momento, con cualquier persona, me siento un poco Calum de After Sun. A veces mi cuerpo tiembla solo por la contención que hago para no destruirme, a pesar de la rabia contra mí. Pienso: ¿si mis células se atacan a sí mismas continuamente, por qué no podría yo terminar de hacerlo conmigo entera? Del mañana, ese mañana, lo más esperanzador es dejar de intentar.
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