La sangre corre tibia
Las lágrimas caen tibias
Y yo
[o yo]
tengo siempre frío.

Estoy cansada de recomponer la historia y los tiempos a base de nuestras conversaciones. Nos encontramos, a alguna de las bocas se les cae una palabra, y allá partimos en picada hacia las profundidades; abisales les dos, nos hundimos dolorosamente gustoses en el mar mosntruoso de recuerdos y siempre llegamos más abajo y encontramos bestias de todo tipo y tesoros preciosos que jamás-. Pero no sirve, es como bucear buscando piezas para intentar recomponer un muñeco -así, bien armadito, bien como debe ser, a lo da vinci- y ponerle tres cabezas, ningún cuello, dos torsos, tres manos, cinco pies y uno en una oreja más encima... No queda bien, eso quiero decir, me entiendes, no queda bien, queda raro, más raro aún, me siento más perdida todavía, se abren muchas más burbujas, quedan muchos más huequitos, infinitimente más dudas. Hace mucho que no lloraba así por ti. Ya había dejado de escribirte, por la chucha. Pero no hay manera de hacer que no vuelvas -es que las dudas. ¿Cómo me vienes a hablar ahora así? ¿Qué piedrita linda dices que me pasaste esa noche, de tu mano a mi mano, y que yo no quise recibir? ¿Sabes cuánto duele esa mineral ausencia, haciendo añicos los calendarios, las traslaciones, cuatro años? Exijo mi pequeño tesorito, haz dado en el clavo para seguirme perforando la carne, atravesándome la piel. ¿Dónde está mi piedrita preciosa? ¿Qué mano malvada me arrebató el regalito que luego añoraría para siempre, antes de que cruzara ese canal triste y sucio que une a todas las personas? Me siento completamente perdida y ultrajada, no sé cómo volver, quiero volver al momento exacto para al menos vernos, a ti con la piedrita, y yo a punto de recibirla, para, si ya no la tengo, al menos en el recuerdo revivirla, pero no puedo, no está la imagen, me destrozo imaginándome la piedrita, qué gesto fue la piedra, que cólor tuvo, qué tiempo tuvo, cómo se moldeó el espacio, cómo se permitía de a poco ir horadando las capas hasta mi piel, me estoy partiendo en dos intentando volver, intentando ver, yo quiero sentir tu piedrita, yo quiero guardar en mi mano tu piedrita, por favor píntamela, invéntamela, hazla una foto, una canción, un poema sobre la piedrita, dibújamela con tus ojos que fueron los únicos que la vieron, tómame la cara y mírame suave, como nunca, como en el momento de la piedrita, y, por favor, déjame ver en tu pupila el instante preciso, te lo ruego, devuélvemelo, quiero saber en qué minuto todo se pulverizó, se descompuso, empezó a quemarse, se fue a la mierda.

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