Dudas crónicas, misterios inescrutables de la vida:


Cuánto de tantísimo de lo que pienso no es mera invención
febril
creativísima
¡pesadillesca!
de lo que siempre acaba de pasar.

Ay, válgame dios, que si alguien alguna vez es capaz de decirme qué de cosa de todo por fin verdaderamente Fue, sepan que ya me podré ir derechita y liviana al cementerio. Yo creo que la persona recién va a estar terminando de responder y yo ya me habré empezado a despegar del suelo, como el personajito ese con el librillo de Poe y el racimo gigante de globos. [Encontrémonos alguna vez, Caicedo.

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