Una mariposa bellísima debatiéndose en el suelo. La mariposa entregándolo todo para que el hombre la pueda seguir viendo, la mariposa postergando su vuelo sólo para que esos ojos la puedan seguir viendo. Pero esos ojos no ven nada en la mariposa, sólo ven la hermosura moribunda retorciéndose, sólo ven la nauseabunda belleza debatiéndose consigo misma. Esos ojos no entienden, a esos ojos aquella belleza afligida y desesperada, aquella belleza tan excesiva y obscenamente vertida y chorreada, a esos ojos, sólo les dan asco y lástima.
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