Yo sabía que tenía muchas canciones en la punta de la lengua en la punta de los dedos en la punta de mis besos en la punta de todos los te amo y los te quiero y ahora las vengo a encontrar. ¿Conoces Aviéntame? ¿Viste Amores Perros? Esa es la canción de nuestro término. Es la de la última noche que nos dimos muchos besos, y la de cuando nos despedimos después de hablar porque había sabido la verdad, y tú te fuiste caminando por Av. Brasil y yo te quedé mirando un rato para ver que caminabas recto sin mirar atrás. ¿Y conoces Aunquesea? Nunca te hablé de En la cama, a veces esa película nos recordaba a les dos, tú me recordabas a él, cuando les dos estábamos en la cama, y nunca te lo comenté y esa canción nunca la pensé para les dos, pero es de les dos. Esa es la canción de la noche modorrienta y confusa que llegaste a hablarme de ella, y esa es la canción que debió haber sonado en cuanto cerré la puerta del edificio cuando a la noche siguiente me fuiste a dejar a mi casa después de todos los besos que nos dimos en la obra sin luz. Lo acabo de pensar y las acabo de escuchar y acabo de llorar. Me desespera que la vida sea tan grande y que no quepa en nada. Y así miles de canciones más de recuerdos de paseos. Qué asco hablar. Pensé que estabas lejos y estás cerca. Ojalá fuera fácil. Ojalá sea boba y despida el año como quien toma las cuatro puntas de un mantel. Ojalá tome el año y lo encierre entre sus cuatro puntas y tú te quedes adentro y yo salga a la ventana a sacudirlo y tú te vayas con el viento. Ojalá fuera así de fácil. Y ojalá esté mintiendo. Ojalá no mueva nada ninguna de las cosas que yo digo.
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