Soñé que me había incrustado un tallito con hojas en las venas de mi muñeca izquierda. Había sucedido hace días y ahora el tallo estaba crecido, muy largo y floreado. "Como las historias del cuesco de guinda en la guata", pensaba. Temía el dolor de la restriega del esqueje contra mi carne y mi piel, pero no dolía. Me imaginaba en la micro llevando una mata a donde fuera. La incomodidad de la gente porque algo vivo que me excede va conmigo, sin que lo sepa controlar como el resto de mi cuerpo. Entonces miré mi muñeca, estaba desfigurada por la hinchazón y no podía entender cómo no lo noté antes, cuándo empezó todo.
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