Una amiga me muestra cómo otro amigo se refiere a mí. Habla de la extraña sabiduría que tengo para querer, que no sabe de dónde saco esa cosa rara pero muy natural de siempre encontrar las palabras precisas para hacer cariño o dar cachetadas según sea el caso.
Yo lo leo y solamente pienso que no sé quién es ella y tú tampoco sabes, que contigo siempre he sido la más bruta, egoísta, rasposa. Y aunque cada cierto tiempo presuma que voy aprendiendo, todas las veces te toca lo peor.
Tú no sabes nada de mí. O la otra gente. ¿Seré una bestiecilla boba? O embobada probablemente.
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