alerta de contenido: intensas patitas en el aire por doquier
[todavía no encuentro otro punto donde habitar la realidad más aburrida que los escenarios imaginarios, probablemente por eso:
Ta mar a
Fue como leer un llanto desparramado, de esos que no sabes cómo tomar a la persona y que se junte, que ya no se desarme más. No creo que estuvieras así. Te imagino entera y juntita pero algo así me llegó. Quizá porque yo lloro y siento chorreándome. Lloré desparramada cuando no podía entender la muerte o más bien aceptar que no se entiende. Lloré diseminándome y ningún vivx me supo juntar, solo una muerta.
Este jueguito que se nos ocurrió jugar me ha traído -un poco más encarnado pero todavía ficticio- el escenario que no me gustaba. Una vida que no alcanza para nada -y aun así a veces me parece eterna y quiero que se termine si será más o menos igual. Una vida que me deja con los crespos hechos, los cariños en la yema de los dedos y las palabras a veces ni siquiera detrás de la frente antes de bajar... las palabras sin siquiera formarse, sin entender que han sido llamadas.
Me estoy dando cuenta que no me está alcanzando y no sé qué necesito hacer para que alcance. Nunca es suficiente para mí, lala laalalala lalalá. Quizá sostenga y aguante un poco más la cosa si respondo: Este corazón romántico anda viendo doramas, todavía envía canciones -te puedes volver su buzón de llegada, siempre está buscando una persona nueva que le haga de puerto, para no aburrir a las otras- y bueno, te está escribiendo desde el blog.
Me hiciste pensar, otra vez, ¿por qué canto tan poco? Me cuesta mucho creer que alguien quiere escuchar. O yo meterme no más porque sí. Este egoísmo tan pobre y tonto. Es que para qué, si no quiero escucharme. Tú escúchame, tú saca de mí lo que quieras. Que no te falte mi voz, que te quede. Te preguntas por la amistad, nuestra amistad, mientras mencionas la voz y la piel y yo quiero dártelas todas, que no te haga falta nada, como la canción. Que eso de mí que te acompaña, sea lo que sea -ninguna sabe-, nunca te deje sola, se quede contigo en tu billetera o donde quieras.
¿Qué cosa te podría haber quitado el derecho de sentir tanto, lo sabes? ¿Tú pides permiso o yo genero la sensación de necesitarlo? ¡Tan pocas cosas y personas me han dado el derecho de quererlas, en comparación a todas las que he querido sin previo consenso! Como mi amor es tan suave y lejano, yo me figuro que no molesta y hago y deshago a destajo, sin riesgo a que se enteren más de la cuenta. El cariño es maleza. La afectación es maleza. Qué se le va a hacer, si crece donde se le da la gana. Y yo te quiero tanto, sin haberte pedido permiso. Quizá por eso no me reconoces del todo en la misma habitación, cerca. Porque no me anuncié entonces no sabes que ya entré y ando por aquí dando vueltas -perdón. Tampoco sabes que estás, pero sí estás, incluso digo tu nombre. Igual puedo hacerlo más simple y claro. ¿querés ser mi amiga?
Quiero que seas mi amiga. Quiero que vengas. Te estoy invitando. Quiero traerte a Coquimbo y llevarte a conocer los cerros que me gustan que están llenos de quiscos y de barbas del abuelo y de mar. Aquí una se contenta con un poco de lirios del campo y de añañucas. Quizá por eso no pido tanto y me ilusiono con lo que sea. Me emociona la tierra seca y una porfía delicada irguiéndose desde la raíz. Una sabe que no dura, porque obviamente tampoco alcanza, si nada alcanza. Ni las monedas pa las papas ahora. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué vamos a hacer, si hasta las papitas fritas están dejando de ser simples? Que la amistad siga siendo simple, por favor. Te quiero invitar de una manera simple y traerte de una manera simple. Ven para septiembre y dale otro sentido. Porque septiembre me da asco. Aunque quizá no te voy a poder ofrecer tantas flores esta vez. El sol anda muy entrometido y la lluvia dejó que le achicaran la calle. Quizá tú con tu sur y tu agüita le haces soltar unos lagrimones. Vente rápido pa'cá, atraviesa la cordillera.
Y si no puedes, mientras no puedas, no sé, hagamos otra cosa. Mandémonos canciones, escribámonos cartas, hablémonos en la cabeza, aunque la otra no sepa. Cualquier cosa. Todo lo he agradecido, todo lo agradezco. Agradezco tanto tus ojitos. Cómo miras las cosas y cómo me las muestras. La muerte como un juego para conocer a la violeta, por ejemplo. Gracias por guardarme con pelo bonito, con labios pintados y falda larga, corriendo para que la música sí me alcance, comiendo papas fritas siempre con mostaza. Gracias por querer guardarme en la billetera. Gracias por querer guardarme. Yo te llevo también. ¿Por qué habrá que esperar que el teatro, que algún río? Hermoso cualquier permiso, cualquier excusa que ayude y sirva. Y si es un río o un proceso creativo, qué mejor. Se volverá ridículo mi cuerpo escuálido aceptando, exaltado, ese privilegio tan grande.
Te quiero.
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