Me gusta que se ría, sentirlo cerca y verle los labios cuando hace beatbox.
Que es nostálgica la piel y que la proximidad con él me atrae, ya lo sabía. Pero hoy aprendí que no me gusta su cuerpo enredado con el mío, su cabeza pretendiendo confundirse en mi regazo, sus pies buscando mis pies. La piel es nostálgica, pero mi vértigo lo quiere a 12 centímetros de mí.

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