Pienso mucho en la muerte. Hablar con Zeina, Bilal, Hoda, Huda y Ahmed me hace tenerla mucho más presente. Y todas las catástrofes naturales y humanas, también. Todos los días, sin exagerar, pienso en lo mortal de la vida y en lo limitado del corazón para amar, perdonar, confesar. No sé si estoy viviendo de una forma que me dejaría tranquila si muero hoy. No sé si estoy queriendo a las personas de la forma que me gustaría hacerlo, si murieran justo ahora. Sé que no. Pero es que supongo que esas otras versiones ni siquiera soy yo. No puedo. Lo he intentado. No puedo sola. Ivannia Schrödinger.
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