Con dardos te tengo sostenido en la pared
disculpa que no te deje descansar como se merecen los muertos.
Hay algo en tu fábula que la necesito de alfiler para purgar
para recordar el rojo sangre chisporroteando sobre mi piel.
(es que el ardor de la existencia pica más contigo.
El fuego de mi lengua que se consume en cenizas En mis ojos
una tristeza chamuscada cuelga desde mis pestañas
se ve como un espejo en mis pupilas
negras negras negras.


No digo que te haya amado ni que sepa amar
pero nunca mis manos intentaron tocar con tanta furia
y desesperación.
Hablo del veneno, de la lengua de serpiente y su voz.
Necesito recordar la canción constantemente
la ópera trágica con todos los colores y las formas de Bausch.
¿Conoces la historia de los miserables hombres que no podían más que
recalcar y reafirmar su existencia con diversos temas tristes?
Tú eres quien prueba que mi corazón vive y que siente y llora.
como el transeúnte se sirve del mendigo para sacar a relucir su caridad.

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