Quiero tocarte, amor, y dejar a un lado este cuarto lóbrego lleno de espejos cenicientos y cortinas de telarañas. ¡Tan sólo si de mi boca los pájaros no salieran con lengua de serpiente y alas de fuego!...
Hay un grito que se escapa en cada vuelo. Yo quiero palabras con estómago de luciérnaga, aire de pétalo, voz de algodón. Gorrión. El sol no cae sobre esta rítmica y sólo llega al baile un golpeteo de huesos. Si pudiera hablarte, amor, tocarte. Pero la miel de mi boca con el sol -si es que llega a este rincón de la tierra- se funde en caramelo; yo no pierdo jamás mi amargor, no se quiebran jamás las espinas de mi lengua, las tijeras de mis dedos.
Hay un grito que se escapa en cada vuelo. Yo quiero palabras con estómago de luciérnaga, aire de pétalo, voz de algodón. Gorrión. El sol no cae sobre esta rítmica y sólo llega al baile un golpeteo de huesos. Si pudiera hablarte, amor, tocarte. Pero la miel de mi boca con el sol -si es que llega a este rincón de la tierra- se funde en caramelo; yo no pierdo jamás mi amargor, no se quiebran jamás las espinas de mi lengua, las tijeras de mis dedos.
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