Al tiempo
yo lo cobijo entre mis manos como una esfera de cristal,
lo acaricio y lo deseo, lo palpo con mis labios e, incrédula
en una añoranza nerviosa reconozco el viaje miserable, el tesoro de su centro que guarda las maravillas del pasado que tocó mi corazón ciego: tu cariño loco. Tu desmesura enamorada.

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