soy cruel. ¿Entiendes? Yo lo entendí hoy -ayer. La entomología maldita me caló hasta los huesos, no puedo safarme de ella: ahora no soy más que un ojo de lupa que escudriña los bichos, y lo terrible es que no me podré arrancar jamás de esta condición. Lo sé porque ya lo intenté mucho, el determinismo a mí nunca me ha convencido demasiado, así que remecí el cristal hasta romperme las manos, me revolqué en las personas hasta confundir los límites, choqué mi cabeza contra imágenes de la realidad hasta reventármela como una sandía, pero como único resultado no saqué más que la conclusión de que pa' quitarme lo frío e impasible haría falta despellejarme porque la impermeabilidad la llevo en la piel pero si me la arranco muero.
La cosa triste es que así como instinto natural y toda esa mierda, a veces se me olvida y persisto en el intento. Por lo mismo, discúlpame si te toco, si estoy cerca. No te confundas, cualquier aproximación no es más que el inútil intento fallido de vivir, de sentir, de tocar, de dejarme atravesar de emoción, pero no sirve porque la ilusión al instante se desmorona, no alcanzo a estar un segundo fuera y ya estoy de nuevo frente al cristal y tú te quedas -aunque no te das cuenta- moviéndote y hablando solo. Entonces desde el otro lado que es el mismo lado pero yo lo siento otro, te veo dar vueltas como un loco, dirigiéndole besos y palabras a nadie y me da miedo, y por eso me voy y te dejo ahí porque soy cruel, aunque no quiera. Y como no quiero, siento menos y hablo menos y me acerco menos, pero más te acercas, y más te duele, porque aunque no quiera, yo...
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