Mercurio mercurio mercurio siento cómo la sangre se me va volviendo de metal y el veneno y la rabia y el asco me invaden me inundan y me carcomen. Lenguas de serpiente en mi boca y en mis ojos, escamas en mi piel cual dedos intentando tocar Se van abriendo paso por entre mis poros. Un olor nauseabundo me recorre, me brota, y la vergüenza y el desprecio desde esta cama bien cómoda ambientan el cuarto, instándome a dar arcadas y lanzarles escupitajos a esta paz tan falsa, a esta calma tan necia, que se han desprovisto de toda dignidad posible. Bruaaaaagh, regurgito, bruaaaaaagh, grito. Serenidad asquerosa, empalagosa, ánimo enfermo, soledad apolillada. No sé si es la extrema compañía, o la generosa mesura, pero algo huele a podrido, algo me da ganas de vomitar y rumiar y. Tengo ganas de hervir la sangre, perforar las miradas, quemar el suelo, rascar los cimientos, enrojecer el cielo, atragantar la noche, reventar la luz, desparramar el tiempo, romper la lógica, inventar la risa, envenenar la lengua, bañar las bocas
[Supongoqueestoysola.
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