¿Por qué me mientes, corazón?
¿Por qué me retienes terca en la triste espera?
Parece que no quisieras ver, corazón,
que tu dulce niño por ti no se desvela.

¿Por qué me mientes, corazón?
¿Por qué me arengas a que aún lo quiera?
Parecieras obstinarte, corazón,
en creer posible lo que ya no lo fuera.

¿Por qué me mientes, ¡corazón!?
¿Por qué no me das tregua?
Nota cómo hinchan mi pecho, corazón
las rabiosas lágrimas de tus venas.

Ya no me riñas, corazón, tu rencor me lacera.
A septiembre no fui yo quien lo cubrió
del dorado polvo de las historias viejas.

Ya detente, por favor, más no me hieras,
soñando, corazón, con la otra primavera.
Ya no sueñes, corazón, vuelve a mí y deja que duerma.
Vuélvete a mí, por favor y no permitas que muera.


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